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Entonces el frustrado hombre de éxito deposita todas sus esperanzas en alcanzar la más grande gloria tras su muerte. Después un escalofrío recorre su cuerpo, lo siente venir, el estado de pasiva desesperación.

Ayer el hombre de éxito frustrado recibió felicitaciones. Secas. Forzadas. Apagadas. Y en el aplauso ajeno no halló ninguna satisfacción… solo asco, asco de si mismo y quizás ahora le viene la imagen de los cigarros apagados, acumulados, el fétido arma de la insatisfacción y el saber que desperdició la oportunidad… una    vez     más.

El hombre de éxito perdido camina sin mirar a los ojos y perdida su mente en el concreto con los años empieza a achacarse. Su perdida mente en las suelas pasajeras dejara de soñar. Podría perder hoy el ultimo anhelo aferrado a su aun no caduco espíritu.

Y los años pasan. Pasan recorriendo la materia y él lo sabe. Sabe también que va a morir, que no le da miedo estar solo cuando en el silencio de cualquier día se pueda escuchar su ultimo respirar y los músculos se relajen.

El hombre de éxito sabe que nada pasara  cuando el muera. Alguien más anhelara alcanzar la gloria, alguien más aplaudirá forzado por el temor al silencio y cientos de nosotros seguiremos siendo él, él. Ese mismo hombre de éxito frustrado.

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26 de marzo

¿Hoy en donde caben sus nombres, en donde su historia?
¿En donde cabe su recuerdo si apenas entra entre el ir a la escuela y transportarse, entre trabajar y la media hora para comer?

Hoy existen en el recargar la responsabilidad en alguien más.
En ese “vamos a marchar” esta el olvido de los sucesos y el relegar los actos. Hoy es ahí donde nos quedan, donde los hemos abandonado, en este aparente recordar y tener presente es donde radica la normalización de cada uno de nuestros actos, de estas marchas que solo son una conmemoración más ¿y yo que voy a hacer? nada, mas de lo mismo, seguir quejándome y gritando en los mismos cuartos vacíos de siempre.
Al menos hoy empiezo por declararme culpable y pido perdón.

Reflejos

Llevo tanto tiempo viéndome en el espejo que ya no estoy segura de cual soy yo.
Salgo del espejo y me asomo lentamente a él esperando haberme ido, perder mi sombra pero encuentro mi cara. Me veo cansada, estoy cansada.

Veo el delineador corrido bajo mis ojos negros, eso dicen, yo no sé
-Son como los de tu abuelo Héctor, café avellana- dicen.
Las mejillas húmedas por un líquido ajeno que a su rastro deja manchas como de mugre, como de pintura.
O quizás eso no fue hoy, fue ayer, fue antier, fue antes. Hoy, hoy solo estoy cansada y bajo mis ojos que mienten viendo de frente a su propio reflejo está el morado negruzco de no dormir más que dos horas cada día.

Hoy me pregunte cual es mi rostro, se ese que sonríe mientras habla o el que se petrifica ante el miedo o tantos más que aún no he podido reconocer. Hoy me pregunte cual es mi rostro y no me pude responder y ¿entonces que escribo? ¿Qué me gustan mis cejas negras y con forma, que mis labios no son rojos sino más bien pálidos y que tengo la nariz chata como la de mi papá? O digo lo que me han hecho creer que es mi rostro, lo que me han contado sobre él.
Entonces ya no sé si preguntarle a ella, la del reflejo o cerrar los ojos y hablar de la que veo ahí sobre fondo negro como esperando un interrogatorio. Pero no sabemos que decir ni ella, ni yo, ni la de adentro porque en una veo lo que en otra no y me reprocha que quien soy yo y nos respondemos sin responder, sin movernos, sin vernos, sin saber quién soy.

Así que les digo: estos son mis ojos camaleones que mienten, sonríen que lloran y gritan, esta es mi frente de cuatro dedos que tuvo fleco y ya no, esta es mi nariz que veo borrosa al ver hacia abajo, estos son mis labios que sonríen o besan, estos mis cachetes y está mi barbilla.
Esta es mi cara camaleónica que se expresa tanto como mi voz, como mis ideas, que cambia y crece en nosotras, en las tres de aquí y todas las otras que hay y habrá y hubo. Esta es mi cara, la nuestra.

Esto de vivir

Extranjeros que se entrometen en nuestra vida e intentar mejorarla, intentan cambiarnos… como si eso realmente fuera posible desde el exterior. Sus huellas falsas que se desvanecen al paso que sus palabras de apoyo avanzan y se van quedando sin voz, yo en su silencio encuentro mas verdad resolutiva que en las palabras de redención que expiden para salvarse ellos mismos de esta vida de porquería, de su vida de porquería, de la soledad inmensa, inminente, aplastante, innombrable y algunas veces, en estos buenos días de amanecer sin lagañas, sin haber peleado la madrugada entera y despertar los puedo escuchar porque se que así los salvo más yo de lo que ellos quieren aceptar. El trabajo de quienes nos hemos resignado a la vida sin buscarle más de lo que es.

Cita

Charles Baudelaire, Le confiteor de l’artiste.

LE CONFITEOR DE L’ARTISTE

Que les fi ns de journées d’automne sont pénétrantes ! Ah ! pénétrantes jusqu’à
la douleur ! car il est de certaines sensations délicieuses dont le vague n’exclut pas
l’intensité ; et il n’est pas de pointe plus acérée que celle de l’infini.

Grand délice que celui de noyer son regard dans l’immensité du ciel et de la
mer ! Solitude, silence, incomparable chasteté de l’azur ! une petite voile frissonnante à l’horizon, et qui par sa petitesse et son isolement imite mon irrémédiable existence, mélodie monotone de la houle, toutes ces choses pensent par moi, ou je pense par elles (car dans la grandeur de la rêverie, le moi se perd vite !) ; elles pensent, dis-je, mais musicalement et pittoresquement, sans arguties, sans syllogismes, sans déductions.

Toutefois, ces pensées, qu’elles sortent de moi ou s’élancent des choses, deviennentbientôt trop intenses. L’énergie dans la volupté crée un malaise et une souffrance positive. Mes nerfs trop tendus ne donnent plus que des vibrations criardes et douloureuses.

Et maintenant la profondeur du ciel me consterne ; sa limpidité m’exaspère.
L’insensibilité de la mer, l’immuabilité du spectacle, me révoltent… Ah ! faut-il
éternellement souffrir, ou fuir éternellement le beau ? Nature, enchanteresse sans pitié, rivale toujours victorieuse, laisse-moi ! Cesse de tenter mes désirs et mon orgueil ! L’étude du beau est un duel où l’artiste crie de frayeur avant d’être vaincu.

EL RUEGO DEL ARTISTA

¡Qué penetrantes son los atardeceres de los días
de otoño! ¡Penetrantes hasta el dolor! porque hay
deliciosas sensaciones donde lo vago no excluye lo
intenso; y no hay punta más afilada que la del Infinito.
¡Qué delicia ahogar la mirada en la inmensidad
del cielo y el mar! ¡Soledad, silencio, incomparable
castidad de lo celeste! una vela pequeña tiembla en
el horizonte y en su pequeñez y soledad imita mi
irremediable existencia, monótona melodía de las
olas, todo piensa en mí y yo pienso en todo (en la
magnitud de la ensoñación, el yo se pierde) musical
y pintorescamente, sin argucias, sin silogismos, sin
deducciones.
Pero tanto los pensamientos que surgen de mí
como los que proceden de las cosas, se vuelven en
seguida demasiado intensos. La energía en el placer
crea malestar y sufrimiento positivo. Mis nervios
crispados sólo producen vibraciones estridentes y
dolorosas.
Y ahora, la profundidad del cielo me consterna;
su limpidez me exaspera. La insensibilidad del mar,
la inmutabilidad del espectáculo, me rebelan… ¿sufrir
eternamente o eternamente huir de lo bello?
¡Naturaleza, maga despiadada, rival siempre victoriosa,
déjame! ¡No tientes mis deseos y mi orgullo!
El estudio de lo bello es un duelo donde el artista
grita de espanto antes de ser vencido.

Ich habe Fernweh

Estoy cansada de esta ciudad, de este mundo, de nuestra supuesta humanidad y de la mía propia.

Necesito un cambio, abandonarlo todo y perderme al encontrarme.
Me ha absorbido la estructura social y a penas me vengo dando cuenta, no se como huir de ella sin tener que huir de todo.
Por las noches me encuentro gritándole al espejo porque no hallo amigos con quienes hablar. Conozco tan bien lo que veré al voltear a la derecha y a la izquierda, tres pasos más al frente o tres pasos más atrás.

Quiero encontrar la locura, perderme en ella y salvarme a mi misma. Quiero vivir, vivir, vivir…